jueves, 24 de septiembre de 2009

EL TORNADO


Había una vez un hombre al que nadie hacía caso. Durante toda su vida había sido ignorado por todas las personas de su alrededor. Una de las razones por las que nadie lo tenía en cuenta era su baja estatura. Al ser tan bajito, la mayoría de la gente no sabía de su existencia porque no miraban hacia abajo.
Ese hombre se pasó la mayor parte de su vida intentando que alguien le hiciera caso. Cuando murió, se enfadó muchísimo porque ni muerto le prestaron atención y se dice que, cada vez que hay un tornado, éste se debe al enojo del pequeño hombre.
Así es como un ser bajito e ignorado acaba con muchas vidas, al igual que hicieron con él.

Paula Rodríguez Sánchez. 1º ESO A

¡La lluvia existe!


Érase una vez una nubecilla llamada Alba. Era muy pequeña y, por esa razón, las demás la despreciaban. Un día de invierno, Alba, muy triste, decidió ser valiente y se atrevió a bajar al mar. Allí vio gigantes olas y un hermoso paisaje, pero... ¡una ola la ensopó!

Fue tal el susto, que subió rápidamente y empezó a llorar. A medida que lo hacía, comprobaba cómo se iba secando. Las demás, se quedaron alucinadas, porque antes nadie se había atrevido a bajar.

Desde entonces, sabemos que cuando los humanos se ponen tristes es porque ... ¡La lluvia existe!


Noemí Nieves Ramos Ramos. 1º ESO A

domingo, 29 de marzo de 2009

La Vida


La tierra se cubre

con un manto verde

que se rocía con las gotas

que caen del cielo.

Las gotas que caen

crean vida, hacen vida

y alimentan a la vida

que las devora con ansia.

Las almas que nacen en la tierra

mordiendo con gran fuerza

y horror; aquellas almas

que sólo quieren crecer y

florecer, convirtiéndose,

cual princesa azul.

¿Qué les dicen las almas a quienes las devoran?

_ ¿Por qué nos devoran?

_ ¿Por qué nos quitan la vida?

Y les responden quienes las devoran:

_ Porque sin devorar almas y vidas

nuestras almas caerán y fallecerán.

Daniel Hernández Travieso - 2º ESO B

viernes, 20 de marzo de 2009

La Luna


La Luna que me mira,
la Luna que me ilumina,
la Luna que me acompaña
se va en la madrugada.

Todas las noches me habla,
todas las noches me canta,
todas las noches me anima,
pero se va en la mañana.

Me gusta como brilla,
me gusta como habla,
me gusta como canta,
pero se va a la alborada.

Mi lunita linda,
mi lunita amada,
mi lunita que brilla
se va en la madrugada.


María Trujillo Santos . 2º ESO B



Corazón roto


Su corazón lo amaba,

él le daba alas

y ella más se enamoraba.


Él no la amaba,

su corazón volaba,

para ella no estaba.


Ella no lo resistió,

se había enterado

y le rompió el corazón.


¡Tanto amaba,

tanto sentía,

tanto quería

que lo odiaría!


Yasmina García - 2º ESO B

Mi querida Luna...


Luna, tú que estás
en lo alto del cielo;
que me alumbras
con tu dulce sonrisa
todas las noches;
que me cubres
con tu hermoso
manto de estrellas:
me cantas esa linda
canción mientras
me meces en tus
brazos de luz.
Todos los días
espero que el señor Sol
se vaya a descansar
para reunirme contigo
en un abrazo fugaz.

Amalia Cristina Chacón Fajardo - 2º ESO B

martes, 17 de marzo de 2009

Un cumpleaños de pesadilla


El día 27 de septiembre de 1996 nació un niño diferente, extraño. Se llamaba Carlos y tenía un hermano llamado Paco, que vivían con sus padres en El Gramal.

Hoy, 12 años más tarde, celebraba su cumpleaños en su casa con Víctor, Hacomar, William y Cristian. Salieron a las calles del barrio y Carlos se encontró a un perro abandonado. Llamó a sus amigos, pero ellos no lo veían. Carlos se asustó y pensó... me estaré volviendo loco.

Dos días después lo volvió a ver, pero esta vez Carlos estaba solo. Iba a llevarse al perro, al que había llamado Leny, a su casa; pero al ir a cogerlo, su manos lo traspasaron y se extrañó. Lo volvió a intentar muchas veces, pero no lo consiguió. Al ir a su casa, le preguntó a su padre si a él le pasaba lo mismo, pero el padre se echó a reír y no lo escuchó.

Un rato después, se le volvió a aparecer, pero esta vez le faltaba una pata y no era el mismo. Se le abalanzó y... como por arte de magia, apareció en su cama, sudando. Supo al momento que todo había sido un sueño y, 20 años más tarde, se lo contó a sus hijos.


Carlos Calvo Martín de Bernardo 1º ESO D