
Los Reyes Magos se querían jubilar. Llevaban muchos años repartiendo regalos a los niños y mayores y ya estaban cansados, por lo que habían pensado irse a vivir a Hawai. Cuando la noticia corrió, los niños se llenaron de tristeza. Cuando fueron entrevistados, los Reyes alegaron como causa de su decisión el consumismo, un problema difícil de solucionar.
Cuando los chiquillos tomaron conciencia de la gravedad del asunto, acordaron unirse y hacer lo que fuera con tal de que los Reyes no se jubilaran. Lo primero, acabar con el consumismo desenfrenado y, después, negociar con sus Majestades para que siguieran con su trabajo y tuvieran unos días de vacaciones.
A punto de salir para el aeropuerto, los niños enseñaron a los Reyes un documento firmado por todos, comprometiéndose a ser más comedidos en sus peticiones para que ellos pudieran disfrutar de unas merecidas vacaciones. Como contrapartida, los Reyes no se jubilarían.
Tras poco pensarlo, vieron que era un trato favorable; así que ... decicieron aceptar. Todos estaban contentos y celebraron una gran fiesta.
Claudia Simón Febles - 2º B


