Mis abuelo y yo hemos vivido muchos buenos momentos, pero el mejor fue aquel día en el monte de Las Raíces. Tenía yo cinco años y estábamos mis abuelos, mis padres, mis tíos y yo. Era un gran momento familiar. Primero comimos pizza para picotear un poco y yo, de segundo, pollo. Los demás comieron chuletas, carne de cabra y carne fiesta, de todo un poco. Hasta que llegó aquel momento en los columpios; mi abuelo me ayudó.
Yo me subí en el balancín y me di un fuerte golpe en la boca, y se me cayó una paleta ( uno de los dos dientes superiores del centro). No paraba de llorar y patalear, hasta que salí rodando cuesta abajo y él me frenó justo a tiempo de darme con un cristal. ¡Buf!, ¡qué miedo pasé! Suerte para mí que sólo alcancé un rasguño en el brazo y otro en la pierna en este segundo encontronazo. Así que, gracias a mis abuelos.
Christian Martín González 2º C
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