sábado, 1 de noviembre de 2008

Yo en la selva

Estaba yo un día en mi casa, aburrida, en esas tardes de lluvia en las que no te apetece salir, y no sabes qué hacer.
Entonces, cogí un libro de mi repisa y me puse a leerlo. Trataba de la selva y los dinosaurios. Cuando llegué al final del libro, encontré unas palabras extrañas. Las pronuncié y, en un abrir y cerrar de ojos, me hallaba en la selva. Había toda clase de animales: serpientes, leones, iguanas, cacatúas, etc. Me interné en la jungla y, de repente, me tropecé con un bulto gigante; se trataba de un enorme dinosaurio. No podía creer lo que estaba viendo.
Cuando me recuperé, observé con detenimiento al animal. Parecía dormido, pero se despertó y yo por poco me muero de la impresión. Perdí el conocimiento y cuando desperté, el dinosaurio todavía estaba allí y me habló: "Estoy atrapado en el tiempo y quiero volver a la Prehistoria". No sabía cómo ayudarlo, y sólo se me ocurrió repetir de nuevo el conjuro del libro.
Me elevé en medio de un torbellino y de pronto me encontré frente a mi casa. Había dejado de llover. Entré, cerré mi libro y cogí otro para ver si me ocurría algo sorprendente.
Esta aventura me ha enseñado que los libros te pueden sacar del aburrimiento metiéndote en la propia historia, sobre todo si tú eres el protagonista.
Ibana Toledo Cueca - 2º ESO B

4 comentarios:

Mª Dorinda Díaz Ramos dijo...

Te felicito. Estoy de acuerdo contigo. No hay nada mejor que un buen libro para llenar nuestro tiempo de ocio.

Lydiia Glez dijo...

Me encanta el cuento esta guapísimo.Estas hecha toda una escritora Ibana =)
beSoos(K)

Anónimo dijo...

Felicidades Ibana me encanta tu trabajo.Sigue asi.

Anónimo dijo...

me encanta tu cuento
eres una escritora sigue asi