
El día 27 de septiembre de 1996 nació un niño diferente, extraño. Se llamaba Carlos y tenía un hermano llamado Paco, que vivían con sus padres en El Gramal.
Hoy, 12 años más tarde, celebraba su cumpleaños en su casa con Víctor, Hacomar, William y Cristian. Salieron a las calles del barrio y Carlos se encontró a un perro abandonado. Llamó a sus amigos, pero ellos no lo veían. Carlos se asustó y pensó... me estaré volviendo loco.
Dos días después lo volvió a ver, pero esta vez Carlos estaba solo. Iba a llevarse al perro, al que había llamado Leny, a su casa; pero al ir a cogerlo, su manos lo traspasaron y se extrañó. Lo volvió a intentar muchas veces, pero no lo consiguió. Al ir a su casa, le preguntó a su padre si a él le pasaba lo mismo, pero el padre se echó a reír y no lo escuchó.
Un rato después, se le volvió a aparecer, pero esta vez le faltaba una pata y no era el mismo. Se le abalanzó y... como por arte de magia, apareció en su cama, sudando. Supo al momento que todo había sido un sueño y, 20 años más tarde, se lo contó a sus hijos.
Carlos Calvo Martín de Bernardo 1º ESO D
2 comentarios:
Je je que bonito el perro.
Espero que todos los cumpleaños de Carlos no sean tan... "de pesadilla".
Por cierto, el Papá de Carlos debería de prestar más atención a su hijo y no reirse de sus preguntas.
Este "cuentista" tiene futuro como escritor.
Seguro que me quita de trabajar.
¡ Ja,ja,jajaaaaaa!
¡Ánimo Carlos!
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